22.05.2026
El retraso en los pagos está limitando el crecimiento del 52% de las empresas españolas
Según la nueva edición del Informe Europeo de Pagos de Intrum, más de la mitad de las compañías reconoce que los pagos atrasados están afectando directamente a su capacidad de crecer. Además, el 57% admite que este problema está provocando que también paguen tarde a sus proveedores, mientras que el 55% se muestra más cauteloso con sus planes de gasto y endeudamiento.
En un contexto marcado por una mayor estabilidad macroeconómica y una moderación de la inflación, las empresas españolas se enfrentan a un nuevo desafío estructural que amenaza su crecimiento: el deterioro en la disciplina de pagos. Según la nueva edición del Informe Europeo de Pagos de Intrum 2026, el 52% de las compañías reconoce que los retrasos en los pagos han impedido alcanzar sus objetivos de crecimiento durante el último año.
Tal y como señala el estudio, que analiza el comportamiento de pago de empresas en 20 mercados europeos, este fenómeno está generando una presión creciente sobre el flujo de caja de las compañías. De hecho, los niveles actuales de ingresos que se reciben con retraso ya superan los umbrales que las propias empresas consideran sostenibles, lo que limita su capacidad para invertir, contratar y expandirse.
Aunque las perspectivas económicas han mejorado y España destaca como una de las economías europeas con mayor crecimiento —con una media del 3% desde 2024—, esta evolución positiva convive con una creciente preocupación por la liquidez empresarial. En concreto, el 61% de las empresas españolas se muestra preocupada por la capacidad de sus clientes para pagar a tiempo sus facturas.
Los retrasos en los pagos, una barrera estructural para el crecimiento
El informe pone de manifiesto que los pagos tardíos han dejado de ser un problema puntual de tesorería para convertirse en una barrera estructural para el crecimiento empresarial. En la práctica, las empresas están concediendo plazos de pago que no se corresponden con la realidad: por ejemplo, mientras que ofrecen una media de 44 días a clientes corporativos, los pagos se realizan en torno a los 62 días.
Esta brecha en los plazos genera un efecto en cadena en toda la economía. Como consecuencia, el 57% de las empresas españolas reconoce que los retrasos en los cobros les han llevado a pagar tarde a sus propios proveedores. Este círculo vicioso incrementa el riesgo financiero y dificulta el correcto funcionamiento de la cadena de pagos.
Además, el impacto va más allá de la liquidez. Más de la mitad de las compañías afirma que estos retrasos han afectado negativamente a aspectos clave del negocio, como el cumplimiento de objetivos, la capacidad de contratación o la moral de los equipos.
Un nuevo escenario para la gestión financiera empresarial
“El retraso en los pagos está pasando de ser una fricción operativa a convertirse en una tensión sistémica. Cuando supera niveles sostenibles, erosiona la liquidez y limita la capacidad de las empresas para invertir y crecer”explica Anna Zabrodzka-Averianov, economista senior de Intrum.
En este contexto, el informe concluye que la gestión eficiente de los pagos y el control del flujo de caja serán factores decisivos para garantizar el crecimiento empresarial en los próximos años. Las compañías que refuercen su disciplina financiera, adopten nuevas tecnologías y mejoren la visibilidad sobre sus ingresos estarán mejor posicionadas para afrontar la incertidumbre y aprovechar nuevas oportunidades.