Cookie button

Los retrasos en los pagos frenan el crecimiento de más de la mitad de las empresas en España

El informe revela que el 52% de las empresas españolas no ha logrado alcanzar sus objetivos de crecimiento como consecuencia directa de los cobros tardíos, lo que pone de manifiesto el carácter estructural de este problema en la actividad empresarial

EPR Thumbnail 2026 Version 2

En un contexto marcado por la incertidumbre económica y la presión sobre la liquidez, las compañías afrontan crecientes dificultades para sostener sus planes de expansión y desarrollo.

El estudio revela que el 52% de las empresas españolas no ha logrado alcanzar sus objetivos de crecimiento como consecuencia directa de los cobros tardíos, lo que pone de manifiesto el impacto estructural de este fenómeno en el tejido empresarial.

Además, la situación podría intensificarse en los próximos meses: el 55% de las compañías prevé que el riesgo de retrasos e impagos aumente en los próximos doce meses, añadiendo presión adicional sobre la capacidad de crecimiento y planificación financiera de las organizaciones.

Impacto directo en inversión, operativa y crecimiento

La falta de liquidez derivada de los retrasos en los pagos está condicionando de forma significativa la toma de decisiones estratégicas. En concreto, el 28% de las empresas reconoce haber tenido que frenar o posponer inversiones estratégicas, lo que limita directamente su capacidad de expansión y reduce su competitividad en el medio plazo

A esto se suma el hecho de que los niveles actuales de ingresos cobrados con retraso se sitúan en torno al umbral máximo que las empresas consideran sostenible, lo que incrementa el riesgo de tensiones en el flujo de caja y reduce el margen de maniobra para asumir nuevos proyectos o inversiones.

“Los pagos atrasados han pasado de ser una fricción tolerable a convertirse en una tensión sistémica. Cuando la proporción de ingresos retrasados supera niveles sostenibles, erosiona la liquidez y limita la capacidad de las empresas para invertir, contratar y crecer”
señala Anna Zabrodzka-Averianov, Economista Senior de Intrum.

Un problema estructural con efecto en cadena

Más allá de su impacto en la inversión, los retrasos en los pagos están afectando al conjunto de la operativa empresarial. Las compañías dedican cada vez más recursos a la gestión de cobros, reduciendo el tiempo disponible para actividades orientadas al crecimiento y la innovación.

En este contexto, el informe evidencia también un efecto en cadena: el 57% de las empresas españolas afirma que los retrasos en los cobros les obligan a pagar tarde a sus propios proveedores, generando un círculo vicioso que amplifica el impacto financiero en todo el tejido empresarial.

Este escenario intensifica la presión sobre las compañías, especialmente en un entorno en el que tanto empresas como consumidores afrontan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones de pago, y refuerza la necesidad de una gestión más rigurosa del riesgo de crédito y del flujo de caja.

En este sentido, la gestión eficiente del capital circulante se posiciona como un elemento clave para garantizar la resiliencia y competitividad empresarial. Cada vez más organizaciones están adoptando medidas para mitigar el impacto de los pagos tardíos, como el refuerzo de los controles de crédito, la solicitud de pagos por adelantado o la incorporación de soluciones tecnológicas orientadas a optimizar los procesos de cobro.

No obstante, el informe subraya que todavía existe margen de mejora, y que avanzar hacia una mayor disciplina financiera será fundamental para sostener el crecimiento empresarial en un entorno cada vez más exigente.