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Pagos tardíos, presión financiera e IA: los sectores que más sufren para crecer en 2026

Según el Informe Europeo de Pagos de Intrum 2026, los pagos tardíos han pasado de ser una fricción operativa a convertirse en una auténtica barrera estructural para el crecimiento empresarial.

La economía española afronta 2026 con perspectivas de crecimiento, pero con desafíos estructurales que siguen condicionando la recuperación de muchos sectores. Entre ellos, el retraso en los pagos, la presión sobre el flujo de caja y la adopción desigual de tecnología se consolidan como los principales frenos para las empresas.

Al igual que ocurrió tras la pandemia, no todos los sectores avanzan al mismo ritmo. En 2026, industrias como tecnología y telecomunicaciones lideran la tensión en pagos a proveedores, con más del 70% de las empresas reconociendo retrasos, seguidas de energía, retail o construcción.

En paralelo, sectores tradicionales como el inmobiliario, la construcción o el ámbito farmacéutico y sanitario siguen mostrando dificultades para estabilizar sus flujos financieros, especialmente en entornos donde los plazos de pago se alargan de forma creciente.

Este comportamiento evidencia una recuperación en forma de “K”, donde algunas industrias avanzan impulsadas por la digitalización y otras continúan arrastrando problemas estructurales.

  1. El retraso en los pagos, principal barrera

El retraso en el cobro de facturas se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el crecimiento. En España, los pagos se reciben varios días después de lo acordado tanto en consumo como en operaciones entre empresas, ampliando la brecha de liquidez.

Este problema tiene consecuencias directas: más de la mitad de las compañías reconoce que los pagos tardíos han afectado a sus objetivos de crecimiento, limitando su capacidad de inversión y generando un efecto en cadena que impacta a proveedores y partners.

  1. Crecer, pese a la incertidumbre

Aun así, el crecimiento sigue siendo la prioridad. El 64% de las empresas españolas sitúa la expansión como su principal objetivo para 2026, aunque con una elevada preocupación por la capacidad de pago de sus clientes.

En 2026, la gestión del flujo de caja se convierte en un factor determinante para el crecimiento. Las empresas que logren combinar disciplina financiera y tecnología estarán mejor posicionadas en un entorno todavía incierto.