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¿Facturas simplificadas o completas? Esto es todo lo que debéis saber sobre ellas

Las facturas son indispensables para todo tipo de transacción financiera, desde las realizadas por los pequeños empresarios hasta las que llevan a cabo las grandes multinacionales.

Todos los actores económicos expiden y reciben facturas, pero no todas son iguales. Principalmente existen dos tipos: simplificadas y completas. ¿Queréis conocerlas y saber cuando hay que usar cada una de ellas? El equipo de Intrum os lo explica:

Factura simplificada

Sin duda, es la más habitual. Nuestras carteras y bolsillos están llenas de ellas. Sí, efectivamente, todos conocemos las facturas simplificadas como tickets y su finalidad es servir de justificante de pago de las compras realizadas por usuarios finales.

Estas deben ser expedidas cuando el importe de la operación no exceda los 400 euros (IVA incluido); cuando se trate de facturas rectificativas o de transacciones que no excedan los 3.000 euros (IVA incluido), pero estén dentro de determinadas áreas.

Solo podréis deducir el IVA de una factura simplificada cuando consten las siguientes informaciones:

·         NIF del destinatario y domicilio.

Cuota repercutida, la cual tendrá que ser consignada de forma separada
Si no aparecen estos datos, no podréis desgravaros el IVA. No obstante, tendréis la posibilidad de computarlo como gasto -mediante el modelo 130 para autónomos- en la declaración del IRPF.

Factura completa

Las facturas completas se emitirán en los casos en los que no apliquen las simplificadas, cuando se trate de entregas comunitarias de bienes (EIB) o ventas a distancia y cuando las operaciones se realicen fuera de la Unión Europea. También podrán emitirse en las operaciones localizadas en el Territorio de Aplicación del Impuesto (TAI) siempre que el proveedor o prestador no esté establecido, se produzca la inversión del sujeto pasivo y el destinatario expida la factura por cuenta del proveedor o prestador.

Este tipo de factura incluye la información fiscal del emisor y del receptor, por ese motivo, permite la deducción del IVA.

Independientemente del tipo de factura del que estemos hablando, recordad que es imprescindible que llevéis un férreo control de todas ellas y que toméis las acciones necesarias para reducir el riesgo de morosidad y recuperar los impagos. Empresa especializadas como Intrum se ocuparán eficazmente de esta tarea para que vosotros podáis concentraros en vuestra actividad empresarial.