¿Eres empresario? ¿tienes una pyme? ¿te cuesta cobrar en plazo tus facturas? 

En Intrum agilizamos el cobro de tus facturas y prevenimos los impagos para que solo te preocupes de lo más importante, tu negocio. 

Para ampliar información haz clic aquí.

Leer más ›

Consecuencias del retraso en los pagos

El retraso en los pagos es una situación bastante generalizada en nuestro país. Un hecho que se acepta como normal y frente al que apenas se toman medidas.

Según confirman los datos del Informe Europeo de Pagos, confeccionado por Intrum, España destaca entre los miembros de la Unión Europea que permiten vencimientos de pago más alargados:  43,8 días para los clientes (23,1 días/UE), 60,5 días para otras sociedades (40,2 días/UE) y 66,3 días para las administraciones públicas (41,4 días/UE)

Principales causas de la morosidad

Aunque más de la mitad de las compañías (55%) culpa a las dificultades financieras de sus clientes como el principal motivo de la demora en los pagos, los expertos aseguran que los elevados niveles de morosidad en España se deben, en gran medida, a la filosofía empresarial existente. Y es que, en muchas ocasiones (un 32% según la percepción de los acreedores), los pagadores retrasan intencionadamente los pagos para reforzar su propia liquidez y la estabilidad de su empresa en detrimento de los proveedores, a los que –con su comportamiento- ponen en riesgo financiero.

Casi 4 de cada 10 compañías españolas (37 por ciento) no toma las medidas habituales de lucha ante los impagos y muchas tampoco solicitan los intereses de demora. La resignación ante esta situación es algo que resulta realmente sorprendente, ya que los impagos pueden tener efectos demoledores; hasta el punto de convertirse en una de las principales causas del cierre de muchos negocios durante los últimos años.

Efectos negativos de los impagos

Para aquellos negocios con un equilibrio financiero no consolidado, el no recibir los pagos esperados deriva en una carencia de liquidez que les impide saldar las cuentas con sus proveedores, ocuparse de las nóminas y los impuestos, así como seguir financiando los trabajos en marcha o iniciar otros. Este difícil escenario puede acabar conduciéndoles a la quiebra.

Incluso en el caso de las organizaciones que cuentan con una economía saneada y recursos para asumir a las deudas sin que peligre su persistencia, los efectos también son perjudiciales: reducción de los márgenes de beneficio, incremento de los gastos de financiación, costes añadidos en los préstamos bancarios, deterioro de la imagen financiera que podría obstaculizar el acceso a la financiación…

Así, el 37% de las empresas españolas (un 7% más que el promedio europeo) afirma que el retraso en los pagos tiene una trascendencia negativa sobre su liquidez y el 22% mantiene que el crecimiento de su negocio se ve frenado por la morosidad. Pero lo más preocupante es que un 19% considera que los impagos amenazan su supervivencia.

Considerando todos estos datos, lo más razonable para cualquier empresa –pero con más motivo en el caso de autónomos y pymes- es contar con el asesoramiento y el apoyo de especialistas en prevención y recuperación de deudas, que la  mantengan a salvo de las alarmantes secuelas de la morosidad. 

Morosidad